Megui y Miki. Una boda en la universidad

¡Que ganas teníamos de compartir esta boda con vosotr@s! Fue una auténtica pasada conocer a Megui y Miki, trabajar con ellos y el resultado…¡todo un éxito! No podemos estar más contentas, era un reto muy especial y todo salió rodado.

Esta pareja nos contactó porque querían crear algo único y muy grande. Además la novia no iba a poder estar en Barcelona durante los meses previos al gran día, así que quería que estuviera todo bajo control en su ausencia. Esa fue una de las cosas que más nos gustaron de ellos y que nos ayudaron a crear su día: su plena confianza en nosotras.


Querían que todo sucediera en Barcelona, así que la iglesia escogida fue la Basílica de la Mercè. Para la celebración, les propusimos uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: la sede histórica de la Universidad de Barcelona. ¡Menuda localización! Sin duda era el emplazamiento perfecto; pero dado que la función principal del edificio es académica, debíamos crear un gran proyecto, súper estudiado, para poder celebrar allí una gran fiesta de 300 personas.


A nivel estético, seguimos tal cual lo que ellos desprendían: una mezcla de estilo moderno y tradicional a la vez, con aires barrocos pero cargado de sencillez y autenticidad… ¡vaya cóctel!

Sus invitaciones ya eran un anticipo de clase y sofisticación. Debíamos usar el color azul marino, que era el favorito de los novios, así que lo contrastamos con blanco y dorado. Escogimos el diseño de la invitación clásica, pero cambiando la tipografía y el color al escribir sus nombres por una opción más recargada y grabada en dorado, con papel artesanal de algodón. En el sobre grabamos su logo, dos sencillas M entrelazadas.




Después de muuuchos meses trabajando entre propuestas de decoración, planos, encajes de timings, visitas fuera de horarios de clase y coordinación de montajes… ¡llegó el gran día! se casaban a las 12 de la mañana, y las horas previas transcurrieron llenas de calma y felicidad.

Miki decidió ir a desayunar a su bar favorito junto a los hombres de ambas familias, mientras las chicas se preparaban en casa. Allí se encontró con el equipo de foto de Volvoreta, en quien confiaron los novios para retratar ese día tan especial. ¡Y como veréis, hicieron un gran trabajo!

Ya de vuelta en casa, el novio se arregló junto a su padre y hermano con unos accesorios perfectamente escogidos; entre ellos, los gemelos con su logo, regalo de la novia.

Megui decidió vestirse en su apartamento junto a su madre. Había escogido para el momento un pijama de seda, cómo no, en azul marino ;)




















¡Y por fin llegó el gran momento! Y la novia… SIN PALABRAS. Apareció al final del pasillo haciendo justicia, una vez más, a la célebre frase de Chanel, “Less is more”. Y es que Megui, como buena profesional de la moda, quiso hacer gala de su estilo y personalidad confiando en el diseñador Diego Estrada, quien además es su amigo desde hace tiempo. El artista hizo para ella un vestido midi de manga larga, complementado con una capa de gazar de seda inspirada en un diseño de Balenciaga. Lo combinó con sandalias de tacón azul marino Manolo Blahnik y unos pendientes de perla colgantes de Celine. INCREÍBLE es poco.

La ceremonia fue preciosa, y mientras transcurría, fuera se preparaba un sorpresón… ¡a petición de la familia, una colla de castellers hicieron una torre humana en la plaza de la iglesia! Y para cuando salieron los novios, a la vez que sus invitados coreaban y tiraban confeti, el gran castillo se alzaba en medio de la muchedumbre para admiración y sorpresa de todos.
























Y poco después ya estaban todos en el edificio de la universidad. Debido al clima, usamos tanto la parte interior como el jardín. Cada rincón estaba pensado según el estilo de decoración que habíamos trabajado y el espacio, que tenía ya mucha personalidad.
























El almuerzo tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad al que los invitados accedieron a través de una majestuosa escalera en la que proyectamos el logo de los novios, como señal de bienvenida.

Para la decoración, mezclamos mesas imperiales y redondas, y como centros diseñamos unas grandes estructuras doradas con flor que unificaba los colores granates de la sala con los tonos cremas y dorados del menaje. En conjunto; un montaje elegantísimo e imponente a la altura de la preciosa sala donde se encontraba.