Núria y Manel. Una boda romántica y familiar en l’Empordà

Núria y Manel llegaron a Detallerie sabiendo únicamente que se casaban y que querían hacerlo en la Costa Brava. Así que desde el principio contaron con nosotras para perfilar todo; la fecha, el lugar, el tipo de boda, la decoración…

Nos fuimos de visitas técnicas y al final escogimos un castillo decadente con un toque chic que le hacía muy pero que muy especial y además situado en un pueblo pequeño y encantador. Al lado mismo había una parroquia de piedra sencilla y bonita, así que la pareja decidió que era el lugar ideal.

El novio y sus invitados fueron llegando a la pequeña iglesia mientras Núria terminaba de arreglarse. Manel, algo nervioso, esperó a que todos hubieran entrado y se preparó fuera junto a su madre.












Sus nervios se desvanecieron en cuanto vio entrar a la novia. ¡Estaba guapísima! Durante la ceremonia hubo lágrimas de emoción, risas, besos y mucha complicidad. Los invitados salieron a la plaza para tirarles los pétalos y gritar a coro ¡viva los novios!

El punto informal, cercano y familiar, lo pusieron los novios cuando invitaron a todos los asistentes a cruzar caminando hacia el jardín del castillo donde tendría lugar la celebración ¡vaya sorpresa se llevaron todos! ¡Y qué imagen tan bonita ver a toda su gente más querida dando un paseo juntos a celebrar algo tan especial como su boda!

















A su llegada les esperábamos con un increíble aperitivo preparado en el jardín delantero del castillo. Creamos para ese rato un beer corner con cervezas artesanas y sombreros incluidos para protegerse del calor y un montón de rincones con sofás y mesitas bajas donde los invitados pudieron disfrutar de tan agradable tarde de verano.

Para toda la decoración de la boda nos inspiramos en la Toscana y en el estilo rústico propio de las mansiones de campo; resaltando ese estilo tan único y precioso del castillo.


















Pero lo mejor, sin duda, fue la cena. Para el montaje ideamos con los novios una gran mesa a la italiana en forma de U, que recibía a los invitados una vez entraban a la galería donde cenaban y que, como si de una cena al fresco se tratara, estaban llenas de árboles iluminados, lo que creó un ambiente único, famliar y muy muy acogedor.

Esta vez los place cards formaban parte de la propia decoración de la mesa; eran trozos de lino atados al tallo de una flor que colocamos en cada plato, con el nombre del comensal caligrafiado en la tela.












Los invitados fueron pasando y quedaron muy sorprendidos al ver el comedor, y al descubrir que cada uno tenía un regalito dentro de una bolsa personalizada con el logo de los novios. Por no hablar de los niños… ¡ellos sí que tenían un regalo muy especial en su mesa!

Todos se fueron sentando hasta que, para la entrada triunfal de Núria y Manel, se levantaron servilleta en mano para bailar junto a ellos. ¡Qué estilazo tenía esta pareja al moverse! Antes de que se sentaran, proyectamos un vídeo hecho por los amigos y familiares que les hizo reír, llorar y aplaudir como locos. A lo largo de la cena fueron ellos quienes quisieron tener detalles con los más queridos y fueron regalando ramos y novios.


Pero esto no era todo. ¡Un auténtico sorpresón llegó después del vals! Los novios decidieron abrir el baile justo debajo de la escalera que daba al recibidor, en un espacio totalmente encantador muy adecuado para el momento. ¡¡Lo que no se esperaban era que, justo después de ellos, bajó la escalera y se colocó en medio de la pista el mismísimo Lory Money!! Y es que los novios son fans totales de este youtuber y de sus canciones cómicas, así que la gran hermana de la novia quiso traérselo como regalo para empezar la fiesta muy arriba.

Fue un subidón, estuvieron bailando con él un buen rato y cantando a coro sus canciones. ¡Se las sabían de memoria! Y la fiesta siguió tan animada como había empezado. Gracias a la barra libre de mojitos preparados en el momento, al musicote y a los accesorios flúor, tanto pequeños como mayores disfrutaron de la noche hasta el final.