Mireia y Ferran. Un BODORRIO en mayúsculas

Mireia y Ferran son una pareja que derrocha alegría, entusiasmo y mucho cariño el uno por el otro. Trabajar con ellos fue una auténtica gozada por su actitud, por su confianza en nosotras y por su ilusión.

Él farmacéutico y ella joyera, quisieron desde el principio que su boda representase lo que son, su personalidad, su estilo y su amor. Su principal petición fue que creáramos una romántica celebración que sorprendiera al máximo a sus invitados. Y eso fue lo que hicimos.

Los novios empezaron su día cada uno con sus familiares, preparándose para el gran momento. Mireia hasta recibió la visita de sus mejores amigas, a las que obsequió con una pulsera personalizada que reflejaba su amistad. ¡Qué detallazo!


















Decidieron darse el sí quiero en el Monasterio de Sant Cugat, una iglesia que en sí ya es preciosa. Después de los nervios de los preparativos, poco a poco los invitados y el novio fueron llegando a la plaza de la iglesia.  Entre saludos efusivos, sonrisas, besos y abrazos entraron para ver llegar a Ferran con su madre, que caminaba sin miramientos hacia el altar. Después de unos minutos, por fin apareció la novia.

Estaba GUAPÍSIMA; morena, con un semirecogido, una espalda preciosa y una falda atrevida y original. ¡Con qué cara la recibió el novio! Estaba maravillado, todos lo estábamos.

La ceremonia fue íntima y emotiva, pero sobre todo muy alegre. Cuando por fin se convirtieron en marido y mujer, ellos y sus testigos fueron a firmar mientras el resto se preparaba fuera para tirar arroz y recibirlos con un (o varios) “¡Viva los novios!” Y enseguida se formó un gran círculo a su alrededor para poder abrazarles y darles la enhorabuena.




















Escogimos con ellos un castillo de ensueño situado a 30 minutos de Barcelona, así que allí se trasladó todo el mundo para empezar la celebración. Preparamos al aire libre un aperitivo que duró hasta que se hizo de noche, con barras y buffets alumbrados por luces colgantes que le daban un toque muy chic. Además, la novia quiso tener un guiño con su profesión y nos pidió que creásemos un buffet de pendientes para sus invitadas. ¡Qué éxito!

El aperitivo terminó con Mireia lanzando su ramo desde arriba de las escaleras del castillo…¡vaya pelea por cogerlo!













Y para la cena, que era al aire libre, creamos un techo de microbombillas que iba de una punta a otra y envolvía todas las mesas. Los novios querían un ambiente romántico y un montaje sorprendente y eso les dimos. ¿Lo mejor? Sus caras al ver el resultado. Pero las sorpresas no terminaron allí.







Cuando todos los invitados se hubieron sentado, sonó la música y los novios hicieron una entrada ESPECTACULAR desde el castillo, con fuegos artificiales al son de la música. ¡Qué subidón!

Pero de pronto, llegó otra sorpresa, esta vez para ellos. Y es que, por petición del padre del novio, ¡¡les trajimos a las ganadoras de 0T 2!! En su época, a ambos les encantaban, sobre todo Bet, la que también fue a Eurovisión ese año… así que fue un regalo brutal con el que todo el mundo alucinó. ¡Imaginaos tener a tu cantante favorita el día de tu boda! La guinda del pastel fue el discurso de Ferran hacia Mireia que hizo que se le saltaran las lágrimas.















Después de algo así, la cosa no podía sino mejorar, además llegaba el mejor momento… ¡la fiesta! Mireia se quitó para ese momento el top de guipur, dejando al aire el cuerpo de tirantes que le quedaba ideal. También se quitó el velo y lo cambió por una diadema de brillantes diseñada por ella misma.

Abrieron el baile en la entrada a la disco, también al aire libre. Y de pronto, sobre la canción que estaban bailando los novios, sonó un temazo y apareció uno de nuestros artistas preferidos cantando en directo, en una nube de humo y focos con los que trasladamos a todos a un auténtico festival. ¡Imaginaos como fue esa fiesta! Tanto el cantante, como los protagonistas y sus invitados no pararon de saltar, bailar y darlo todo hasta que casi casi los tuvimos que echar 😉